Vera Maura Fund avatar

Entre lo que pasa y lo que no digo #22 —Hay personas que siempre parecen tener una respuesta para todo. [Esp/Eng]

veramfund

Published: 11 Jun 2026 › Updated: 11 Jun 2026Entre lo que pasa y lo que no digo #22 —Hay personas que siempre parecen tener una respuesta para todo. [Esp/Eng]

Entre lo que pasa y lo que no digo #22 —Hay personas que siempre parecen tener una respuesta para todo. [Esp/Eng]


Hola comunidad holos-lotusHive account@holos-lotus con este post doy continuidad a la serie. No siempre tengo algo importante que contar.
La mayoría de los días pasan sin escenas memorables, sin frases que subrayar, sin conclusiones claras. Aun así, algo queda. No como aprendizaje ni como revelación, sino como una capa fina sobre lo cotidiano.
De ahí la idea de hacer esta serie, Entre lo que pasa y lo que no digo.

No es un intento de explicarme ni de encontrar sentido a todo. Es una forma de mirar lo que suele quedarse fuera de conversación, gestos pequeños, hábitos cotidianos, momentos que no se anuncian pero que están presente.

Lo escribo desde lo cotidiano, desde lo observable, no necesita ser profundo para ser real. No busco cerrar ideas ni dejar mensajes. Solo registrar, como quien anota el clima del día sin juzgarlo.

Asi que no habrá respuestas ni promesas.
Solo escenas mínimas, días normales y una voz que mira.
veramfundHive account@veramfund


Entre lo que pasa y lo que no digo #22

Hay personas que siempre parecen tener una respuesta para todo



Fuente Pixabay


Hay personas que responden tan rápido que a veces me pregunto si realmente pensaron la respuesta o si simplemente están acostumbradas a no dudar.

Hace unos días, durante una pausa en el trabajo, surgió una conversación que en realidad no tenía nada de especial.

Alguien comentó un cambio que posiblemente ocurriría en una de las áreas donde trabajamos. No era una decisión definitiva. Ni siquiera era una noticia importante. Era una de esas posibilidades que aparecen en una conversación cotidiana y que terminan convirtiéndose en tema de debate durante unos minutos.

Lo curioso fue que apenas la idea apareció, una compañera ya tenía una respuesta.

No una opinión provisional.

No una posibilidad.

Una respuesta.


Sabía por qué estaba ocurriendo.

Sabía quién había tomado la decisión.

Sabía cuál sería la consecuencia.

Sabía qué habría que hacer para solucionarlo.


Todo eso antes de que los demás terminaran siquiera de explicar la situación.

Y mientras la escuchaba, me di cuenta de que conozco varias personas así.

Personas que parecen vivir rodeadas de certezas.


No importa el tema.

Puede ser algo relacionado con el trabajo.

Con la política.

Con una amistad.

Con una película.

Con cualquier cosa.


Siempre tienen una conclusión lista.

Una explicación inmediata.

Una respuesta esperando turno para salir.


Lo más curioso es que muchas veces no están equivocadas.

De hecho, algunas de esas personas son muy inteligentes.

Han vivido mucho.

Han observado mucho.

Y probablemente saben más que yo sobre varios temas.


Pero aun así hay algo que siempre me llama la atención.

La velocidad.


Esa rapidez con la que convierten una situación compleja en algo aparentemente sencillo.


Porque yo suelo funcionar de otra manera.

Cuando escucho algo por primera vez, rara vez tengo una opinión definitiva.

Primero escucho.

Después comparo.

Luego aparecen preguntas.

Y muchas veces termino con más dudas de las que tenía al principio.


Durante mucho tiempo pensé que eso era un defecto.

Veía a las personas seguras de sí mismas y asumía que así era como debía funcionar una mente madura.

Pensaba que la seguridad era una señal de inteligencia.

Y que la duda era una señal de indecisión.


Con los años empecé a sospechar que las cosas no eran tan simples.


Hay situaciones demasiado complejas para resolverse en unos segundos.

Personas demasiado complejas.

Historias demasiado complejas.

Incluso nosotros mismos somos más difíciles de entender de lo que solemos admitir.


Sin embargo, vivimos en una época que parece premiar las respuestas rápidas.

Las opiniones inmediatas.

Las conclusiones instantáneas.


Todo ocurre deprisa.

Y a veces parece que quedarse pensando demasiado está mal visto.


Como si decir "no lo sé" fuera una debilidad.

Como si reconocer una duda nos hiciera parecer menos preparados.


Pero la verdad es que hay muchas cosas que no sé.

Y cada año descubro nuevas razones para admitirlo.


No sé exactamente por qué algunas personas cambian.

No sé por qué algunas amistades duran décadas y otras desaparecen en silencio.

No sé por qué ciertas decisiones que parecían correctas terminan complicándolo todo.


Y sospecho que muchas de las personas que responden tan rápido tampoco lo saben realmente.

La diferencia es que ellas parecen sentirse más cómodas ocupando los espacios vacíos con certezas.

Mientras que yo suelo quedarme observando esos espacios un poco más.


No porque sea más profunda.

Ni más inteligente.


Simplemente porque hay preguntas que tardan en encontrar un lugar dentro de mí.


Aquella conversación terminó igual que empiezan y terminan la mayoría de las conversaciones del trabajo.

Cada cual volvió a sus tareas.

El tema se olvidó.

La mañana continuó.


Pero la idea se quedó conmigo.


Tal vez porque me hizo pensar que existen personas que necesitan respuestas para sentirse tranquilas.

Y otras que aprendieron a convivir con algunas preguntas abiertas.


Y aunque durante años pensé que las primeras tenían ventaja, ya no estoy tan segura.


Porque algunas de las cosas más importantes que he comprendido en mi vida no nacieron de una respuesta inmediata.

Nacieron de una duda que permaneció conmigo durante mucho tiempo.


Cuanto más crezco, menos me preocupa tener respuestas para todo. Lo que me preocupa es dejar de hacerme preguntas.


Con esto termina este vigésimo segundo capítulo y me despido. Díganme en los comentarios qué les pareció y si quieren apoyar será bien recibido.

Las imágenes utilizadas son de Pixabay y utilizo DeepL Translate para la versión en inglés.


English Version


Hello community holos-lotusHive account@holos-lotus, with this post I continue the series. I don’t always have something important to tell.

Most days go by without memorable scenes, without phrases worth underlining, and without clear conclusions. Even so, something remains. Not as a lesson or a revelation, but as a thin layer over everyday life.
That is where the idea for this series comes from, Between what happens and what I don’t say.

It is not an attempt to explain myself or to find meaning in everything. It is a way of looking at what usually stays outside the conversation: small gestures, everyday habits, moments that are never announced but are still present.

I write from the everyday, from what can be observed. It does not need to be profound to be real. I am not trying to close ideas or leave messages behind. I simply record things, like someone noting the weather without judging it.

So there will be no answers and no promises.
Only small scenes, ordinary days, and a voice that observes.
veramfundHive account@veramfund


Between what happens and what I don’t say #22

There are people who always seem to have an answer for everything



Source Pixabay


There are people who answer so quickly that sometimes I wonder whether they really thought about it or if they are simply used to never doubting.

A few days ago, during a break at work, a conversation started that was actually nothing special.

Someone mentioned a possible change that might happen in one of the areas where we work. It was not a final decision. It was not even important news. It was simply one of those possibilities that appear in casual conversation and become the topic of discussion for a few minutes.

What caught my attention was that as soon as the idea appeared, one of my coworkers already had an answer.

Not a tentative opinion.

Not a possibility.

An answer.


She knew why it was happening.

She knew who had made the decision.

She knew what the consequences would be.

She knew what should be done to fix it.


All of that before the rest of us had even finished describing the situation.

And while I listened to her, I realized that I know several people like that.

People who seem to live surrounded by certainty.


It does not matter what the topic is.

Work.

Politics.

Friendships.

A movie.

Anything.


They always have a conclusion ready.

An explanation waiting.

An answer prepared before the question is fully finished.


The most curious thing is that they are not always wrong.

In fact, some of these people are very intelligent.

They have lived a lot.

Observed a lot.

And they probably know more than I do about many things.


Even so, there is something that always catches my attention.

The speed.


The way they can turn a complicated situation into something that seems simple within seconds.


I usually work differently.

When I hear something for the first time, I rarely form a definitive opinion.

First I listen.

Then I compare.

Then the questions begin to appear.

And many times I end up with more doubts than I had at the beginning.


For a long time, I thought that was a flaw.

I looked at confident people and assumed that was how a mature mind was supposed to work.

I thought certainty was a sign of intelligence.

And doubt was a sign of weakness.


Over the years, I started to suspect that things were not that simple.


Some situations are too complex to solve in a few seconds.

Some people are too complex.

Some stories are too complex.

Even we ourselves are more difficult to understand than we usually admit.


And yet we live in a time that seems to reward quick answers.

Immediate opinions.

Instant conclusions.


Everything moves fast.

And sometimes it feels as if taking too much time to think is almost frowned upon.


As if saying "I don't know" were a weakness.

As if admitting uncertainty made us seem less capable.


The truth is that there are many things I do not know.

And every year I discover new reasons to admit it.


I do not know exactly why some people change.

I do not know why some friendships last for decades while others disappear quietly.

I do not know why certain decisions that once seemed right end up complicating everything.


And I suspect that many of the people who answer so quickly do not really know either.

The difference is that they seem more comfortable filling empty spaces with certainty.

While I tend to stay with those empty spaces a little longer.


Not because I am deeper.

Not because I am smarter.


Simply because some questions take time to find a place inside me.


That conversation ended the way most workplace conversations do.

Everyone returned to their tasks.

The topic disappeared.

The morning continued.


But the idea stayed with me.


Maybe because it made me realize that there are people who need answers to feel calm.

And others who have learned to live with unanswered questions.


And although for many years I thought the first group had the advantage, I am no longer so sure.


Because some of the most important things I have understood in life were not born from immediate answers.

They were born from doubts that stayed with me for a very long time.


The older I get, the less I worry about having answers for everything. What worries me is stopping myself from asking questions.


With this, the twenty-second chapter comes to an end and I say goodbye. Tell me in the comments what you thought, and if you would like to support it, it will be greatly appreciated.

The images used are from Pixabay and I use DeepL Translate for the English version.


https://vote.hive.uno/@thebbhproject

Support the witness and vote for TheBbhProject carried out by bradleyarrowHive account@bradleyarrow

Leave Entre lo que pasa y lo que no digo #22 —Hay personas que siempre parecen tener una respuesta para todo. [Esp/Eng] to:

Written by

Capturando sombras y reflejos, contando pequeñas historias visuales desde Matanzas. Micro-poesía y momentos urbanos para quienes buscan arte en lo cotidiano.

Read more #hive-131951 posts


Best Posts From Vera Maura Fund

We have not curated any of veramfund's posts yet. But you can encourage our curation team to review posts by visiting them regularly and by referring other readers. Because we give priority to frequently read content.

More Posts From Vera Maura Fund