El eco de un silencio que se volvió esperanza/ Encuentro de Talentos
Este post es mi entrada para el concurso: "El reino de lo posible"
Hace dos años no tenía motivación alguna para escribir. Aunque es algo que me gusta, sentía que me faltaba un propósito, y de pronto apareció de la forma más inesperada.
Ya estaba resignado: "Esto no es para mí", pensaba a menudo. Tras varios intentos por conocer a alguien que representara una compañía permanente, parecía que nunca iba a coincidir con esa virtud que tanto escasea pero que tanto vale la pena en una mujer: franqueza y lealtad.
Cualquiera podría decir: "Pides demasiado". De hecho, una vez alguien me asomó sutilmente: "Debes conformarte con lo que hay".
Pero en una generación mayoritariamente compleja, superficial, de apariencias –demasiado plástica, diría yo–, donde la vida se resume en selfies, redes sociales y likes vacíos, sin metas, sin norte aparente, sin perspectiva, encontrar alguien que valiera la pena ya me parecía algo así como Misión Imposible 10: Protocolo Suicida.
Tal vez haya quien afirme: "Sí eres pretencioso y exigente". Es válido si alguien opina así. Pero a final de cuentas tengo el derecho de esperar sentirme satisfecho con otra persona que realmente me complemente. Y no me conformo con menos que eso.
Quien tiene mucho que exigir es porque tiene mucho que dar.
Anónimo
* * *
Andando el tiempo, un día cualquiera recibí una sorpresa que me desarmó por completo. Ella apareció sin intención, casi por casualidad, de imprevisto podría decirse. Instintivamente quise rasgar la superficie de aquella personalidad cautelosa, serena y discreta que me atrapó.
Mi primer intento por crear cercanía fue un completo y torpe desastre. Tal parece que fui muy deprisa y sin tener todos los datos a mano, le hice saber mis intenciones. ¡Uf! Choqué con un muro de proporciones estratosféricas.
Me encontré con gigantescas defensas que intimidaban a cualquiera.
"Te voy a lastimar", "Aléjate", "No querrás terminar arrepentido", fueron los proyectiles que recibí vez tras vez, pero el único daño que consiguió fue levantar polvo. Supe que detrás de toda aquella fortaleza impenetrable había un alma herida, incapaz de sanar por sí misma. Y yo quería ser parte de su sanidad.
Pues no desistí. Soy de los que le dicen "No vas a poder" o "No vas a lograrlo" y solo me inyectan más adrenalina para seguir intentándolo. ¿Sería posible alguna vez llamar su atención? ¿Qué le hacía rechazar mi proposición? ¿Estaba haciendo algo mal? No creo.
Me había tomado la libertad de observarla de reojo –con tiempo– y mientras más lo hacía más me convencía de ser ella el tipo de chica que yo buscaba: centrada, emprendedora, no andaba por la vida de coqueta sonriéndole a cualquiera, educada, de muy buen hablar... ¿Qué más podía pedir?
Pero... ¿qué era lo que ella quería?
Después de algún tiempo escribiéndonos con cautela y sin ningún tipo de compromiso emocional, le insistí con algo de esperanza en mis pretensiones. Con todo, su respuesta fue fría y aplastante:
"No me escribas. No me busques. No me hables".
¿Qué fue lo que hice? ¿Entendió mal mis palabras? ¿Dije algo que percibió como una falta de respeto? A pesar de la confusión, sin entender nada, acepté sus condiciones. Pero quise saber qué había detrás del rechazo: "¿Podrías explicarme por qué?", le pregunté. "Debe existir una razón, ¿puedo saber?"
Desde mi perspectiva, su respuesta fue extraordinariamente ambigua. Me sonó más a pretexto que a un argumento bien concebido y razonable. Ya ni me acuerdo qué fue lo que me dijo, pero no olvido el enredo que me causó. Para no sonar ni parecer desesperado, solo pregunté: "¿Es tu última palabra?"
"Sí", me respondió.
Bien. Desde mi corazón no quería pero cerré el capítulo. Mi dignidad vale más.
Sin embargo, en honor a la verdad, no voy a negar que me dolió. A mis ojos ella era especial; valoraba su calidad humana pues lo poco que logré descifrarle en aquellas condiciones hostiles me asomaba mucha calidad emocional... y dolor acumulado. Aún así, lo que creí posible se hizo inalcanzable en un abrir y cerrar de ojos.
Lloré amargamente. ¿Acaso me estaba enamorando? ¿Por qué me afectaba tanto?
* * *
Pasaron los días, los meses... un año —del eco de aquel silencio— desde entonces. Un día cualquiera, cuando no esperaba nada, mientras andaba en la rutina del trabajo, recibí una notificación. De tantas, no creí que aquella fuese especial.
"Bah! Un mensaje más". Pero cuando vi la imagen de la notificación –yo no había borrado su contacto–, me petrifiqué.
Era ella.
Me escribía para saludar y disculparse por su actitud desde la última vez. En un segundo, aquellas emociones que pujaban por existir desde un año atrás y que todavía seguían allí latentes, dormidas, despertaron con intensidad duplicada.
"¿Será posible?" pensé. Me costó digerir el momento y lo que estaba sucediendo.
Tras algunos intercambios de opinión y las debidas cortesías, supuse que no era necesario disimular o esperar que sucediera algo extraordinario: ya estaba aconteciendo. Me armé de valor y pensé: "Que pase lo que tenga que pasar". Entonces le escribí:
"Todavía siento lo mismo por ti".
Transcurrieron unos largos, agónicos y desesperantes diez minutos. Sudé frío pensando velozmente mientras me corroía la espera y me repetía a mí mismo una y otra vez: "Idiota, ya se espantó. La cagaste de nuevo. Eres un Pro".
Para mi sorpresa, su respuesta fue más gentil esta vez. Comprensiva, sencilla y tolerante, pero sin darme muchas alas. Supuse que estaría aún procesando con calma lo que le dije. Solo que en esta ocasión, un año después –en un abrir y cerrar de ojos, tal como sucedió la última vez–, algo había cambiado: lo imposible volvía a ser posible.
A partir de ese momento empecé a obtener respuesta a muchos "por qué".
Ahora tengo una profunda razón para escribir.
Dedicado a @anne002
Este relato es genuinamente auténtico y está inspirado en un hecho real. Lo escribí como abrebocas para este concurso. La experiencia completa la estoy compartiendo en serie en la comunidad Emociones y Sentimientos, cuyo primer episodio se titula: "Una hermosa confusión".
Si lo consideras, te invito a echarle un vistazo 👉aquí👈 y si lo merece, cuéntame tus impresiones.
Los demás episodios los subiré a la misma comunidad cada tres o cuatro días. Sígueme para no perder el rastro de ésta historia.
También puedes leer sobre mí 👉aquí
Leave El eco de un silencio que se volvió esperanza/ Encuentro de Talentos to:
Read more #hive-147177 posts
Best Posts From Humberto P.
We have not curated any of moito's posts yet. But you can encourage our curation team to review posts by visiting them regularly and by referring other readers. Because we give priority to frequently read content.
More Posts From Humberto P.
- (🇪🇦/🇬🇧) Contenido Original: "Cuando el Paraíso🌴 se vuelve un Infierno🔥" /Capítulo 7 | (🇪🇦/🇬🇧) Original content: "When Paradise🌴 Turns into Hell🔥" /Chapter 7
- (🇪🇦/🇬🇧) El precio de una advertencia: No era de oro / The Price of a Warning: It Wasn't Made of Gold
- (ESP/ENG) Disfrutando de una Asamblea Regional /Enjoying a Regional Assembly
- (🇪🇦/🇬🇧) Terremotos en La Guaira: ¿Dónde estaba Dios? / Earthquakes in La Guaira: Where was God?
- (🇪🇦/🇬🇧) Terremotos en La Guaira: ¿Dónde estaba Dios? / Earthquakes in La Guaira: Where was God?
- (🇪🇦/🇬🇧) Entre el pasado y un nombre / Crónicas de un imprevisto (Parte 2) | Between the past and a name / Chronicles of an Unexpected (Part 2) | TRANSICIÓN/TRANSITION
- (Esp🇪🇦/Eng🇬🇧) Evolución💁: A dos meses de iniciar el Curso de Costura 🧵 /Evolution💁: Two months before the sewing course begins 🧵
- (Esp 🇪🇦/Eng. 🇬🇧) Terremoto en Venezuela: a dos días, entre la supervivencia y la incertidumbre | Earthquake in Venezuela: two days on, caught between survival and uncertainty
- El eco de un silencio que se volvió esperanza/ Encuentro de Talentos
- (🇪🇸/🇬🇧) Cuando el Paraíso 🌴se vuelve un Infierno 🔥/Capítulo 6 | When Paradise 🌴 Turns into Hell 🔥/Chapter 6