⚽ La Copa (ES)
España jugó al fútbol desde el primer minuto. No hubo duda, no hubo especulación, no hubo ese amague de esperar a ver qué hacía el rival para después reaccionar. No. España salió a hacer lo que sabe, lo que viene haciendo, lo que lleva en el ADN desde hace generaciones: la pelota en los pies, el tiqui-taca, el tiki-tiki, ese toquecito hipnótico que desorienta, que cansa, que desgasta al que persigue. A la izquierda, en profundidad, a la derecha, otra vez a la izquierda... es pura lógica. Es como una partida de ajedrez jugada con los pies, donde cada movimiento tiene una razón, cada pase un destino, cada posesión un sentido.
Sí, ellos juegan al fútbol como se juega al ajedrez: pura lógica. No es casualidad, no es improvisación, no es el golpe de suerte del balón que rebota y cae de casualidad al delantero. No. Es todo medido, todo calculado, todo pensado. A la derecha, a la izquierda, en profundidad, adelante, siempre adelante. Pero bueno, a veces horizontal cuando no se puede en profundidad, porque el fútbol también es paciencia, también es saber esperar, saber mover la pieza de un lado a otro hasta que el rival deje un hueco, hasta que se desequilibre, hasta que la defensa se abra como un libro mal cerrado. Hacia adelante, horizontal, vertical, horizontal. Y así, con esa lógica implacable, tenía que llegar el gol. Tarde o temprano. Era cuestión de tiempo, de insistencia, de fe en el método.
Argentina, en cambio, se quedó sin piernas. Y eso no es casualidad tampoco. Venían con tres, cuatro, cuatro al hilo, partidos encima, desgaste acumulado, y encima el tiempo extra, que pesa en las piernas de los que ya no son tan jóvenes. Ya tenían encima, esa fatiga que empieza en los isquiotibiales y sube hasta la cabeza, que nubla la claridad, que apaga la chispa. No, no se puede, no se puede jugar así. No se puede correr detrás de una pelota que siempre va un paso más rápido, no se puede perseguir sombras cuando las piernas pesan de esa manera.
Para mí, el planteo argentino era poner chicos jóvenes y correr. Eso era todo. Ese era el plan: velocidad, ímpetu, piernas frescas, empuje. Pero el fútbol no es solo correr, hermano. El fútbol es mucho más que eso. El fútbol es inteligencia, es pausa, es saber cuándo parar y cuándo acelerar. Y Argentina corrió, sí, corrió mucho, pero corrió sin rumbo, como gallinas sin cabeza, persiguiendo la pelota sin un plan claro, sin una estructura, sin esa lógica que sí tenía España.
Pero atletas jóvenes no, estos viejos, bueno, Messi, ya está, ya está Messi, ¿qué más quieren? El hombre lo ha ganado todo, ha levantado la Copa del Mundo, ha levantado la Copa América, ha sido el mejor una y otra vez, ¿y todavía le piden más? ¿Todavía le exigen que corra, que presione, que sea el Messi de los veinte años? No, hermano. Eso ya pasó. Ese Messi ya no existe, y no tiene por qué existir. Que quiere jugar hasta la tumba, hijo. Para un poco. Déjalo ser, déjalo disfrutar, déjalo que juegue a su manera, que no todo es correr, que el fútbol también se juega con la cabeza, con la pausa, con la genialidad que no necesita velocidad.
Parece que Argentina jugó a lo que saliera, ¿eh? Sin un plan, sin una idea clara, sin esa convicción que tienen los equipos que saben lo que quieren. No estaban con hambre. O estaban, pero no sabían cómo saciarla. No tenían la claridad, no tenían la estrategia, no tenían la certeza de saber a qué jugaban.
El arquitecto español Luis de la Fuente, qué equipo, qué planteo, qué juego, hermano, qué estratega. Luis de la Fuente. Ese hombre ha construido una selección que gana y que enamora. Que no solo suma puntos, sino que suma admiradores. Que no solo levanta copas, sino que levanta el ánimo de todo un país.
España tenía una estrategia, jugaba bien, era una cosa, solamente un espectáculo. Y no han hecho más goles porque está el portero argentino y, bueno, realmente unas paradas, ¿no? Pero hubieran hecho tres o cuatro, fácil. El portero argentino fue un muro, un tapón, una muralla que evitó lo que hubiera sido una goleada histórica. Pero incluso con esas paradas, se notaba la superioridad, se notaba el control, se notaba que España dominaba el partido de principio a fin, que Argentina solo podía mirar, correr, y esperar que el tiempo pasara.
De Scaloni, yo creo que ya está Scaloni, ya está, más que eso no puede lograr. Campeón en Catar, campeón de Copa América, subcampeón en México, Estados Unidos, Canadá. Ya está, listo. Bueno, ya está. ¿Qué más quiere demostrar? ¿Qué más necesita ganar para sentirse completo? Ha hecho historia, ha dado una Copa del Mundo a Argentina después de tantos años, ha devuelto la ilusión a todo un país. Vete, hermano. Para. Refresca la selección, que entre gente joven, que entren nuevos y listo, ya está. No te eternices en el cargo, ya está, ya está. El fútbol también es renovación, también es dar paso a los que vienen, también es saber retirarse a tiempo, cuando el ciclo se ha cumplido, cuando la tarea está hecha, cuando el legado ya está escrito y no hace falta añadir ni una línea más.
Gracias por acompañarme. Mente sana en cuerpo sano
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